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Octubre 12, 2003

Secreto roto

No recuerdo la cita, siquiera supe en su día que se iba a quedar habitando en el subconsciente esperando soltar su zarpazo. Pero el poeta ya me anticipó la historia del hombre y su amiga, del extraño cariño, de la complicidad, de un sobrevivir juntos la guerra y el destierro. Como todas las alianzas se pobló de símbolos porque el hombre es un animal sacramental, pobre mortal consciente de estarle vetado el pronunciar en exceso las palabras reservadas a los dioses. De entre todos los símbolos había uno especialmente preciado para él, un jarrón antiguo, pequeño y humilde, inseguro y vulnerable como una adolescente que se piensa poco agraciada en su primera cita. Ella era su custodia, del trozo de cerámica, de su sacramento, del secreto contenido, del sello de la alianza. Un día lo hizo pedazos. Nunca sabremos por qué, si es sólo que la vida es así y en ella no caben imposibles o sufrimos la innombrable maldición de cuando alguien se cuela en el afecto y ya nunca podremos desterrarlo. Puede ser que ella no supiera su verdadero valor, que el anatema estuviera revestido de inocencia y no fuese tributo a otras religiones. Pero está roto, no volverá y sus pedazos se presentan en los sueños de él para gritarle que la realidad a la que señalaban ya no existe.
Y no volverá. Jamás.

Secreto roto

Y querer huir a donde nadie te pueda tocar

Escrito por Zol a las Octubre 12, 2003 03:55 PM

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