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Noviembre 29, 2003
Al despertar
La imagen del sueño te puede perseguir durante todo el día. Contra natura, no se difumina, volviéndose a hundir en un pozo de locuras, donde, agazapadas, acechan para hacer tambalear el castillo de naipes. Aunque uno insiste en olvidar, en luchar contra la demencia, en no convertirse en estatua de sal, los enemigos vencidos son los más difíciles de desterrar, como si un dios favorable a los perdedores les hubiese concedido la gracia de perturbar la luz de mis días.
Hay miradas capaces de permancecer ahí, que no olvidaremos, que acertaremos a descubrir en otras, como si el espirítu original que las portó no nos hubiese abandonado nunca. O tal vez sea que, un tanto extraviada la razón, sea uno el que las proyecta, castigándose así, hiriéndose en lo más hondo, como si los hombres fuésemos pura locura, como en aquella obra de tantas derrotas, la de Miller y el precio, con sus diálogos y su silencio.
Escrito por Zol a las Noviembre 29, 2003 12:46 PM
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