Pasó... y eso que hoy era un día que no iba a pasar nada, día de estar en casa tranquilo, leyendo, viendo alguna película quizás. Pero pasó que acabé "A sangre fría" de Capote, y me dejó esa desazón que queda tras acabar un libro que te ha acompañado demasiado tiempo.
Ocurrió que eché de menos a mujeres que en mi vida fueron algo, a alguna la llamé y no estaba, a otra la escribí un mensaje y contestó; a la tercera aún la espero en el messenger. Sucedió que leí muchas bitácoras en busca de compañía, como el niño que buscaba las llaves en el fondo del mar (Suñén dixit). Se dió una suerte de soledad íntima, un día de turismo interior y cierto regusto porque mañana abriré otro libro... aún no sé cual me eligió.
Manifestación. Ayer me desperté resuelto a manifestarme contra la guerra. Mi idea era ir de librerías, comprar algo de García Montero y asomarme, hacer un simbólico e imperceptible acto de presencia. Yo estaba-estoy convencido de la superioridad de la individualidad sobre el colectivo, de no creer en los grupos organizados o instituciones, por lo que acudía un tanto escéptico, con la idea de no ponerme pegatinas de nadie, de no asumir las eslóganes de la masa. Camino a allí, en el autobús, tuve mi primera experiencia, repleto hasta los topes, ya me sentía sumergido en aquella maraña de personas, cada una con dos axilas. No conseguí comprar el libro que buscaba, porque otros me eligieron ese día, no logré ir solo, me encontré a un viejo amigo y no llegué a convencerme de mi diferencia, de mi yo, mientras saltaba al son de las consignas de unos hippies. Hoy rechazo el café con los amigos y con alguna ex-amiga y aquí estoy mirando páginas de empleo y bitácoras, con la horrible conciencia, ahora si, de que no pertenezco a ningún grupo realmente y de que soy demasiado libre.
Tal vez será que empiezo de nuevo a creer en algún imposible
Ode to simplicity. A veces las palabras no sirven, son palabras, como ya dijo el poeta. Por eso esta noche, casi cualquier noche, sólo una canción como esa (Ode to simplicity) de Secret Garden, me gustaría compartir con vosotros, con alguien, contigo. No sé si será extraño, pero en alguna ocasión una canción tuvo la virtud de reconciliarme con la vida, en noches como esta en la que uno se queda en casa para no ver a nadie. Hoy el mundo es gris, todo ser me es tan ajeno... quedo en un estado entre la tristeza y la nada, un tibio sentimiento de desencanto, añorando alguna mentira en la que creer y a la que abrazar.
Ya me dijeron que de adulto cada sorpresa es una decepción.
Mirando atrás se puede ver que era tan grande como el mar, tan imposible como estar aquí y allá, pero no importa la verdad ni nada más de lo demás; ya sólo quiero acostarme y no soñar
El buen recuerdo se fue sin volverse a mirar y desapareció, mil universos no son suficientes por hoy para apagar mi voz Parece que hay que ser feliz a toda costa porque sí y que es tan fácil como ir a pasear, pues no es sencillo despertar a medianoche sin cuidar no hacer ruido y molestar a alguien más Y si un mal día tú te vas pero de esos de verdad, que no me llamen, por favor, que no me llame nadie más, y no abriré la puerta ya por más que insistan sin parar; habla de algo en lo que no haya que pensar